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Dr. Juan José Osuna |
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Juan José Osuna: un patrimonio que no podemos olvidar
Por Sonia M. Rosa-Vélez M.A. © |
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¿Quién fue el Dr. Juan José Osuna? ¿Por qué llevan su nombre edificios, escuelas y avenidas en y fuera de Puerto Rico? ¿Qué logros le merecieron tantos honores? Todos sabemos que tres escuelas de Puerto Rico llevan su nombre porque fue un educador insigne. No solo escuelas locales llevan su nombre, un edificio de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras fue bautizado en su honor luego de su muerte para honrar su labor como carismático Decano de la Escuela de Educación de esta misma institución. Pocos saben, sin embargo que en la Universidad de Bloomsburg en Pennsylvania, una de las calles de este recinto educativo lleva el nombre de Osuna Drive honrando a este noble amigo de las letras. Es que la vida de Osuna debe ser llevada a la pantalla grande porque es más interesante que la ficción misma. Los años en Pennsylvania
De baja estatura, porte elegante, cabello blanco, espejuelos redondos y facciones caucásicas, nadie podía imaginar al ver a tan agradable caballero que su vida había sido un acelerada aventura, en la que el Dr. Osuna vivió de manera intachable y fue un ejemplo de superación. Nacido en 1884 en Caguas, hijo Cesárea Rodríguez y Juan José Osuna siempre descolló por su memoria fotográfica y su afición por las letras. Tras la muerte de su padre tuvo que buscar empleo y fue su jefe quien lo recomendó para ser uno de los primeros partícipes del sistema de becas que el gobierno de Estados Unidos puso en vigor inmediatamente después de su victoria tras la Guerra Hispanoamericana.
Juan José fue uno de los alumnos aceptados que llenó los estrictos requisitos: pasó un examen escrito, estaba en buena salud, tenía credenciales y recomendaciones de carácter moral y estaba entre las edades de 15-21 años. Fue grande la sorpresa que se llevaron los jovencitos y sus padres al comenzar a recibir maltratos al momento que dejaron la bahía de San Juan como luego narró más de treinta años después Juan José Osuna en su artículo titulado: An Indian in Spyte of Myself.
En este artículo Osuna narró más de treinta años después, entre otras cosas, la saga que el vivió en Pensylvania en los años 1901-1905, donde solo la astucia y su agradable personalidad lo ayudaron a sobrevivir la estricta disciplina militar de la Escuela para Indios de Carlisle. La escuela no era una universidad como se les había prometido, y su enfoque era la aculturación de los alumnos al “mainstream” de la sociedad de la época, con una enfoque vocacional. Osuna nos cuenta de las líneas para trabajar en la finca de la escuela y el chasqueo del látigo del “maestro” que los escoltaba. El lugar no era lo que él esperaba:
I worked there for the summer and went to school during the academic year of 1901-1902. Of the rest of my companions, some stayed like myself to work and study; some ran away and returned to Puerto Rico; and the parents of the well-to-do either sent for their children or transferred them to other schools. We were a very disappointed lot. I had decided to become a lawyer, but I did not see that in this school I would ever get nearer my goal.” Osuna 1932
Una de las peculiaridades de la escuela era su sistema de salidas o “outing system” donde los chicos eran enviados a vivir por varios meses del año con una familia local. Muchos eran tratados como sirvientes, otros eran vistos como miembros de la familia y recibidos con respeto y amor. Osuna pasó a vivir a la residencia de una señora que conoceremos como Miss Myra:
As I was different from the Indians and also somewhat different from the Americans, I became a curiosity. On Sunday afternoons, the place was visited by people from all over that section of the country who came purposely to see Miss Mira’s new boy. They had heard that he was not an Indian, that he had come from Puerto Rico; and they wanted to see what Puerto Ricans looked like. Osuna, 1932
En la residencia de Miss Myra ubicada en Orangeville Pennsylvania, Osuna aprendió a leer, escribir y hablar inglés y se convirtió en un ferviente presbiteriano.
Although I knew very little English when I arrived at Orangeville, within five months- being compelled to speak English exclusively- I had picked up a good working knowledge of the language. In fact, by June it was hard to distinguish any great difference between the Puerto Rican “Indian” and the rest of the farm boys. Osuna, 1932
De alguna manera el joven Osuna se las arregló para permanecer en Orangeville y asistir a una escuela local mientras continuaba trabajando en la finca de Miss Myra. Fue grande su sorpresa cuando en 1905 descubrió que era candidato a graduación de la Escuela para Indios de Carlisle.
In the spring of 1905, I received a letter reminding me that I was still a Carlisle student, but that the authorities felt that I was advanced enough to graduate from the institution and sever my relationship with the Federal Government… I went to Carlisle, attended commencement, [...] I received a diploma of the Carlisle Indian Industrial School. I graduated with the class of 1905; I am an alumnus of the Carlisle Indian Industrial School. I am an Indian in spyte of myself. Osuna, 1932
Sus deseos de superación no terminaron al obtener el diploma de Carlisle, el joven Osuna deseaba seguir superándose, por eso puso sus ojos en Bloomsburg Normal School, hoy Bloomsburg University. Allí se destacó como atleta y como uno de los mejores oradores del equipo de debates y oratoria. Sus lazos con la Universidad de Bloomsburg continuaron a pesar del paso de los años. Osuna regresó a visitar en diversas ocasiones. En 1906 Osuna obtuvo su diploma de maestro de la Escuela Normal de Bloomsburg y regresó a Puerto Rico en 1907. Ejerció sus labores de maestro en el oeste de la isla, simultáneamente trabajó como misionero de la Iglesia Presbiteriana en el pueblo de Añasco. Sus alumnos le decían “el domador” porque le gustaba trabajar y educar a los chicos más difíciles.
Fue grande nuestra sorpresa al descubrir que Osuna costeó sus estudios como vendedor ambulante. Durante los veranos tocaba las puertas y caminaba de casa en casa vendiendo ollas y las mejores agujas del mercado para las bordadoras y costureras domésticas. Para el 1908 Osuna regresó a los Estados Unidos, esta vez para estudiar en Pennsylvania State College de donde obtuvo un grado de bachillerato en artes liberales en el 1912. El nombre de Osuna todavía resuena en los archivos históricos de la misma institución, donde encontramos claras pistas de las constantes visitas de Osuna a su alma mater, donde era recordado por su excelente oratoria.
Sus convicciones religiosas lo llevaron al Seminario Teológico de Princeton como devoto presbiteriano de donde obtuvo un grado de divinidades en 1915. Regresó a Puerto Rico casado con Laura Mae Gates a continuar su labor dual de misionero y educador trabajando en el Instituto Politécnico de de San Germán, Puerto Rico. La desgracia tocó su vida cuando en 1918 su esposa Laura falleció. Luego regresó a los Estados Unidos para proseguir estudios en la Universidad de Columbia en Nueva York. Se graduó en 1920 y procedió a continuar estudios doctorales en Europa. Su tesis doctoral A history of Education in Puerto Rico se convirtió en su obra maestra que fue publicada en 1949. El mismo año en que obtuvo su doctorado en educación de la Universidad de Columbia, también contrajo nupcias con Margaret Logan Thompson. Margaret era miembro de un distinguida familia y fue su compañera hasta el día de su muerte. Osuna siempre le enviaba notitas y cartas de amor a su compañera durante sus múltiples viajes. Este matrimonio engendró dos hijos Ann T. Osuna (1929) y James D. Osuna (1934).
El regreso a la Universidad de Puerto Rico
El Dr. Osuna fue invitado a enseñar en la recién creada Universidad de Puerto Rico, donde se desempeñó como Decano de la Escuela de Educación de 1928-1945 y de 1939-1940 fue Presidente Interino de la misma. Su labor fue digna de encomio y admiración. Anécdotas de la bondad y compasión con la que trató a sus alumnos, archivos periodísticos de su programa de estudio de verano para maestros y sus opiniones sobre la enseñanza del inglés en Puerto Rico permanecen como parte de su legado. Se lanzó en medio del foro de la controversia cuando criticó el método de enseñanza del inglés en Puerto Rico.
Osuna regresó a Estados Unidos luego de los preocupantes días de la Segunda Guerra Mundial. Del 1945-1950 trabajó para la fundación de Educación en Washington, DC. Su labor lo llevó a viajar por todo Centro y Sur América hasta que sus problemas de salud no le permitieron continuar. El insigne Dr. Juan José Osuna falleció en un caluroso día de verano del 1950 en su residencia de Arlington, Virginia. Fueron muchas las notas de pésame que recibió la familia Osuna ante tan grande pérdida. Poco tiempo después la Universidad de Puerto Rico honró su memoria al bautizar el edificio de educación con el nombre de Juan José Osuna. Sus hijos continuaron con su consigna educativa. Ann Osuna se desempeñó como bibliotecaria y James Osuna como maestro de historia y principal de escuela en sus años adultos. |

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Escuela Dr. Juan J. Osuna ubicada en Caguas, Puerto Rico. |
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Biblioteca de la Universidad de Bloomsburg en Pennsylvania. Una de las avenidas de la institución educativa lleva el nombre del Dr. Osuna y es conocida como Osuna Drive. |
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Notas al calce
1 Osuna continuó su amistad con Miss Myra Welch hasta el día en que ella falleció. Su hermano Pedro Osuna residió en la casa de Miss Myra también. Al momento de su muerte Osuna solicitó ser enterrado en un pequeño cementerio en Orangeville, PA bastante cercano a la casa de Miss Myra.
BibliografíaRivera, L.M. (Ed.). The Columbia encyclopedia (6th ed.). (2001-2004). New York: Columbia University Press. Retrieved February 10, 2004 from www.bartleby.com/65/ Muñóz-Rivera L. (2000). Una visita al Indian School. Revista de genealogía puertorriqueña, 1(2). Navarro, J. (2002). Creating tropical yankees: Social science textbooks & US ideological control in Puerto Rico, 1898-1908. Routledge, NY Navarro, R. P. (2004). The University of Puerto Rico: Colonialism and the language of teaching and learning 1903-1952. Retrieved September 3, 2004, from http://www.lesley.edu/ journals/jppp/4/navarro.html Negrón de Montilla, A. (1971). Americanization in Puerto Rico and the public school system: 1900-1930. Río Piedras: Editorial Edil. Osuna, J. J. (1932). An Indian in spite of myself. Summer School Review, X(5). Osuna, J. J. (1949). A history of education in Puerto Rico. Rio Piedras: Editorial Universitaria. Osuna, J. J. Documentos personales (inéditos) Pratt R. H. (1901). Pratt papers. Yale University: Beinecke Library. Report of the Governor of Puerto Rico, (1909). NARA. Rivera-Tudó, A. (Translation by Vilma Irrizary) (January 3, 1931). The Puerto Rican Indians. La Correspondencia de Puerto Rico. 4. Silvestrini, B., lanca, G., & de Sánchez, M. D. L. (1988). Historia de Puerto Rico:Trayectoria de un pueblo. San Juan, Puerto Rico: Editorial La Biblioteca, Inc. Washington, B. T. (1900). Signs of progress among the Negroes. University of Illinois Press, p. 472-4 |
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La ruta de Osuna Hace unos meses viajamos junto a James Osuna por el estado de Pensylvania siguiendo lo que se nos ha antojado llamar la ruta histórica del Dr. Osuna. Fuimos a la Universidad de Bloomsburg y vimos la calle con el nombre de Osuna Drive. Visitamos la iglesia presbiteriana en la que él predicó y enseñó escuela bíblica en tantas ocasiones, vimos la casa y la finca de Miss Myra Welch, visitamos la casa de sus amigos íntimos en Gettysburg, y finalizamos visitando la tumba donde yacen los restos del Dr. Osuna y de su esposa Margaret.
Tomar la ruta de Osuna nos hizo pensar en la grandeza de este hombre y en los lazos de amor que siempre lo ataron a Puerto Rico. Regresó a su isla en varias ocasiones a cumplir una misión: mejorar el sistema educativo de la isla y crear nuevas oportunidades para los maestros.
Con el pasar de más de medio siglo quizás hemos olvidado la vida impecable y a la vez aventurera de este brillante hombre. Un hombre que vivió en una búsqueda constante de conocimiento y como buen maestro compartió con otros lo aprendido. ¡No podemos olvidar al Dr. Osuna y su patrimonio! |